
De Rachel me gusta sobretodo como plasma el pensamiento, que es algo así como una forma caótica. Pero cuando crees haber encontrado el punto de su inspiración en lo ambiguo o en lo abstracto, es cuando te das de morros contra mensajes tan directos como los que nos cuentan las Barbie crucificadas, que aunque parezca que estén calladas tienen mucho que decir. Materiales sencillos y cosas que contar, esa es la combinación de Rachel, por eso cada cuadro, cada elemento es como escudriñar en una parte desconocida de nuestras mentes.
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