jueves, 27 de mayo de 2010

Fran Domínguez. Analista programador y Psicólogo. Barcelona


De Rachel me gusta sobretodo como plasma el pensamiento, que es algo así como una forma caótica. Pero cuando crees haber encontrado el punto de su inspiración en lo ambiguo o en lo abstracto, es cuando te das de morros contra mensajes tan directos como los que nos cuentan las Barbie crucificadas, que aunque parezca que estén calladas tienen mucho que decir. Materiales sencillos y cosas que contar, esa es la combinación de Rachel, por eso cada cuadro, cada elemento es como escudriñar en una parte desconocida de nuestras mentes.

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